En la producción industrial, los robots pueden ayudar a los trabajadores humanos, aligerar su carga de trabajo e, indirectamente, incluso protegerlos. En esta entrada examinamos estas y otras ventajas de la colaboración entre humanos y robots.

Si bien es casi imposible imaginar nuestra vida diaria sin equipos técnicos, todavía se sigue viendo rivalidad entre humanos y máquinas. Pero este concepto de “o bien/o bien” no contempla la tercera vía de colaboración que va adquiriendo cada vez más importancia en estos tiempos de digitalización e Industria 4.0. Nos referimos a la colaboración entre humanos y robots. Al examinar más de cerca este sencillo enfoque, se vislumbra un gran potencial. Combina la experiencia, el discernimiento y la flexibilidad de los humanos con la fuerza, la resistencia y la precisión de los robots, lo que libera a los empleados de tensiones y favorece la eficiencia productiva. Una característica especial de la colaboración entre humanos y robots es la ausencia de barreras de seguridad entre ambos cuando trabajan. De hecho, ocupan el mismo espacio de trabajo y procesan los mismos componentes. En general, todo esto se implementa con robots ligeros y especiales conocidos como robots colaborativos o, simplemente, cobots.

Ventajas de los cobots: menos monotonía, menos errores, alta fiabilidad

A diferencia de los robots industriales, que suelen estar diseñados para tareas específicas, los cobots son versátiles. Su forma y sus funciones recuerdan a las del brazo humano. Por lo tanto, entre las ventajas de los cobots se incluyen el espacio relativamente pequeño que ocupan y su versatilidad.  Son capaces de encargarse de un elevado número de tareas distintas, principalmente, tareas monótonas y repetitivas que, a largo plazo, acaban por aburrir y cansar a los trabajadores humanos, lo que genera altos índices de error. En esos casos, los cobots resultan útiles, tal y como demuestra un ejemplo de Miami. Creating Revolutions afrontaba un índice de error de dos dígitos en la fabricación de un buscapersonas especial para el sector de la hostelería. Cuando transfirieron unas pocas acciones seleccionadas –muy exigentes en cuanto a precisión– a cobots, el índice de error se desplomó a menos del uno por ciento. Otra de las ventajas de los cobots es que, si es preciso, son capaces de proporcionar grandes volúmenes de datos para su uso en el mantenimiento predictivo y otras aplicaciones de macrodatos, por ejemplo.

“En la colaboración entre humanos y robots, se valora mucho la seguridad de los empleados.

Cuando los humanos y los robots trabajan muy cerca unos de otros, es necesario adoptar medidas y precauciones especiales para garantizar la seguridad de los empleados. La norma DIN ISO/TS 15066 establece requisitos de seguridad para entornos de trabajo y sistemas de robots industriales colaborativos. Entre otros requisitos, esta norma define el límite máximo de fuerza que un robot puede ejercer cuando esté en contacto con un humano. Estas fuerzas, por tanto, deben limitarse a un nivel de seguridad. Para cumplir esos requisitos, los cobots necesitan sensores adecuados que emplean tecnología ultrasónica y de radar, por ejemplo, para detectar personas y obstáculos en su entorno. Algunos cobots incluso cuentan con una superficie sensible al tacto que les permite “sentir” el contacto con personas para, inmediatamente, detener cualquier movimiento que estén haciendo. En la colaboración entre humanos y robots, la seguridad de los trabajadores humanos es la prioridad máxima.

Colaboración entre humanos y robots para mejorar la ergonomía

Para proteger el bienestar físico del personal en la colaboración entre humanos y robots, no solo hay que garantizar que los trabajadores no resulten lesionados por sus colegas robots. De hecho, es más bien lo contrario. Los cobots suelen relevar a los humanos para encargarse de tareas físicamente exigentes y poco ergonómicas. En la planta de Dingolfing del grupo BMW, por ejemplo, los cobots ayudan a instalar ventanillas laterales en los coches. Antes de instalar las ventanas en la carrocería, es preciso aplicarles adhesivo en un proceso de alta precisión. Anteriormente, lo hacía a mano un trabajador mientras caminaba alrededor de la ventana. Ahora, es un cobot el que se encarga de esta complicada tarea poco ergonómica, y un humano instala después las ventanas.

Pero las ventajas de los cobots no se limitan a su capacidad para desempeñar tareas que implican posturas corporales fatigosas o poco saludables a largo plazo. La colaboración entre humanos y robots también sirve para levantar cargas pesadas. Los cobots como el UR16e de Universal Robots son capaces de levantar cargas de hasta 16 kg de peso. Para tomar perspectiva, una llanta de acero de 16 pulgadas para una rueda de coche (sin neumático) pesa alrededor de 8,5 kg. Si un robot puede ocuparse de este tipo de carga, los beneficios no solo son físicos, puesto que los trabajadores humanos pueden prepararse para procesar el siguiente componente, por ejemplo, mientras el cobot realiza el paso anterior. Es evidente que los humanos y los robots no tienen por qué ser rivales; al contrario, combinando sus virtudes pueden optimizar la creación de valor.


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