Cámara, acción y evaluación directa: una emocionante mirada al futuro de la evaluación ergonómica.

Día tras día, trabajadores experimentados y especializados aportan sus conocimientos a los procesos de montaje. Al mismo tiempo, el trabajo en montaje es notoriamente agotador. El reto consiste por tanto en conservar a estos valiosos trabajadores todo el tiempo posible, manteniendo la eficacia en función del coste. Hay que prestar mucha atención a que el trabajo no estrese demasiado al personal a lo largo del tiempo. Por ello, el diseño de bancos de trabajo ergonómicos ha alcanzado una relevancia suprema en la industria. Este es el objeto de un innovador proyecto de colaboración entre el Instituto para la Producción Integrada de Hannover (IPH) y el Instituto para los Sistemas de Producción y la Logística (IFA) de la Universidad de Leibniz (Hannover), que plantea la siguiente pregunta: ¿Existe una manera flexible y presupuestariamente aceptable de evaluar si los empleados trabajan de manera ergonómica en los bancos de trabajo industriales? Una cuestión especialmente importante para las pequeñas y medianas empresas, ya que no todos los empleados pueden contar con asesoramiento ergonómico durante su formación inicial.

El statu quo en la evaluación ergonómica

Analicemos primero cómo está ahora mismo la situación. Actualmente, se suelen utilizar sensores en el cuerpo o trajes de captura de movimiento para evaluar si los movimientos son ergonómicos o no. Con este fin, la persona sometida a estudio lleva un traje integral de captura de movimiento cubierto de marcadores. Una vez registrado el movimiento de los marcadores, se utilizan los datos de esta simulación de la actividad laboral para crear modelos 3D. Los resultados de este proceso son conocidos gracias a películas de Hollywood como El Señor de los Anillos y a videojuegos donde futbolistas animados o personajes fantásticos se mueven de forma muy realista.

Sin embargo, el uso de trajes de captura de movimiento presenta un pequeño problema: es improbable que el sujeto actúe de forma natural cuando está realizando su trabajo en un entorno extraño, sobre todo si se siente observado. Aunque esta prueba se realice en el centro de trabajo habitual, todo el proceso es más una molestia que otra cosa. Otra opción es poner una cámara durante un periodo de tiempo determinado y encargar la evaluación de las grabaciones a un fisioterapeuta. Estos procedimientos resultan muy laboriosos y costosos, por lo que solo son rentables en realidad para las grandes empresas.

Ergonomía para pymes

Es precisamente aquí donde entra el proyecto Workcam. «Nuestro objetivo es reducir al mínimo la inversión que requiere este tipo de evaluación. Las pymes no se pueden permitir enviar a un especialista muy valioso para que participe en una evaluación», afirma Sebastian Brede, jefe de proyecto en el IPH. Nuestro objetivo es desarrollar un sistema de cámara móvil conectado a software que realice las evaluaciones ergonómicas de forma independiente. Mientras el IPH desarrolla la tecnología de la cámara y el análisis de los datos, el equipo del IFA trabaja en la evaluación ergonómica propiamente dicha. Actualmente se están considerando dos alternativas. La primera, grabar todas las posiciones ideales en el sistema y advertir a los trabajadores cuando se desvíen de ellas. Otra, grabar todas las posiciones incorrectas para que el sistema envíe una alerta cuando la cámara reconozca una de ellas.

De este modo, los empleados pueden realizar su trabajo con bastante naturalidad en su banco de trabajo industrial mientras están sometidos a una evaluación ergonómica. Para Brede, este es un aspecto fundamental. «No se interfiere con el proceso de trabajo. Todo sigue su curso con normalidad, en el entorno habitual, sin tener que llevar un traje ni marcadores especiales». Además de asegurar la eficiencia durante el análisis, otra ventaja de este sistema es su flexibilidad. Una vez que se advierte a un trabajador de una postura incorrecta, el sistema puede trasladarse al siguiente banco de trabajo de la línea de montaje. De este modo, todos los trabajadores aprenden gradualmente a proteger su salud y evitar dolencias. Este innovador proyecto ergonómico se puso en marcha el 1 de abril de 2017 y está previsto que continúe hasta el 31 de marzo de 2019. Sin duda estamos deseosos de ver el modelo de demostración que deberá estar en funcionamiento para entonces.

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