Los equipos de pruebas son una herramienta habitual de la investigación universitaria. Sin embargo, también suponen un problema recurrente.

¿Qué puede hacer un investigador muy especializado en un campo concreto, pero que carece del mismo grado de competencia en materia de tecnología? Sería totalmente lógico tener un contacto que pudiera acompañarle durante todo el proceso, desde el asesoramiento, la planificación y el diseño de sistemas hasta el suministro de las soluciones de software necesarias e incluso el análisis de los resultados. Este es precisamente el tipo de paquete completo que ofrece la empresa alemana ZUMOLab GbR, radicada en Wesseling. Esta start-up tiene una historia notable y es mucho más que un simple caso de oferta y demanda. De hecho, pone de relieve las oportunidades que brinda el entorno universitario a las start-up.

Del personal de apoyo científico a los empresarios

Como suele suceder en la vida, una cosa lleva a otra… Durante su estancia en la Universidad RWTH de Aquisgrán y en la Universidad FH de Ciencias Aplicadas de Aquisgrán, los estudiantes Christian Moritz y Dominic Zuleger también trabajaban como personal de apoyo científico en la Cátedra de Ingeniería de Procesos Químicos. Estos dos alumnos comprometidos y entusiastas tenían la misión fundamental de colaborar en la planificación de sistemas y el diseño técnico de software. «Al final, muchos de los sistemas de pruebas del instituto funcionaban con software que habíamos programado específicamente», recuerda Moritz. Por este motivo, los programadores emergentes contaban con el firme respaldo de su profesor, quien también los animó a aventurarse a crear su propia empresa.

Al finalizar sus estudios en 2014, no se lo pensaron dos veces y crearon la empresa ZUMOLab GbR. Al principio, la empresa se dedicó exclusivamente a las soluciones de software. Pero, como explica Moritz, en esa época se encontraron con un imprevisto: «Desde el principio, teníamos claro que sería difícil obtener financiación para la start-up. Las solicitudes que presentamos a la mayoría de los programas de financiación fueron rechazadas rápidamente. Todo se resumía en una cosa: nosotros ofrecíamos un servicio, no un producto». A la larga, ese problema no logró arruinar el éxito de la empresa, ya que tenía un cliente muy fiable: la Universidad RWTH de Aquisgrán. Además, la calidad hizo el resto.

«El acero no era una opción…»

La compañía no se limitó a desarrollar software para sistemas de pruebas y experimentación. Al poco tiempo, los clientes empezaron a preguntar si el equipo podía planificar y diseñar pequeños sistemas de pruebas. Desde el punto de vista del cliente, era algo perfectamente lógico, pero este tipo de trabajo suponía un reto nada desdeñable para la pequeña empresa. ¿Cómo podían diseñar sistemas de pruebas y experimentación sin un taller propio? Aquí es donde entró en juego nuestro sistema de construcción modular MB , en particular los perfiles 5 y perfiles 8. Moritz lo explica: «item nos dio una impresión inmejorable por su calidad».

En su época de estudiantes, ambos emprendedores pudieron conocer nuestras soluciones modulares en varios centros de enseñanza de Aquisgrán. «Fue el sistema de construcción modular MB lo que nos permitió diseñar y montar nuestros propios equipos. Si hubiéramos trabajado con acero, habríamos tenido que subcontratar el trabajo de construcción a un taller metalúrgico», señala Moritz. Gracias a su modularidad, los perfiles de item eran perfectos para las necesidades de la joven empresa. Por ejemplo, los bancos de pruebas pueden adaptarse muy fácilmente a las nuevas condiciones in situ.

Preparados para el futuro

Actualmente, los clientes de ZUMOLab GbR son fundamentalmente centros de enseñanza superior. Sin embargo, las pequeñas y medianas empresas también están empezando a utilizar los servicios de la start-up, especialmente cuando tienen un gran volumen de trabajo y necesitan ayuda con el desarrollo de software. Desde que Zuleger dejó la empresa a finales de 2015 para incorporarse al equipo de ventas de otra empresa, Moritz ha dirigido ZUMOLab con su colega holandesa Stefanie Kriescher. Gracias a la experiencia adquirida con su doctorado en Aquisgrán, ha aportado a la empresa conocimientos adicionales sobre la comunidad científica. Además, también puede efectuar tareas de programación de manera autónoma, como su Consejero Delegado, que se encarga fundamentalmente del diseño técnico del software para los sistemas de pruebas.

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