KJ Cocke, directora del departamento de ingeniería de item West, considera que una mano de obra paritaria es fundamental para que las empresas de ingeniería fabriquen productos que satisfagan las distintas necesidades de sus clientes.

«No importa en qué campo de la ingeniería trabajes. Los usuarios finales son tanto hombres como mujeres, por lo que debe haber una representación equitativa a la hora de crear productos para todos», subraya Cocke. «Ambos sexos deberían contribuir de forma colaborativa para crear los productos, tanto una carretilla en una fábrica como un iPhone o un juguete».

Pese a que el porcentaje de mujeres ingenieras ha mejorado sustancialmente desde principios de los años 80, cuando solo el 5,8 % de los ingenieros en EE. UU. eran mujeres, los números actuales siguen siendo sorprendentemente bajos. Según el Comité Económico Mixto de los EE. UU., hoy en día solo el 14 % de los ingenieros son mujeres.

«Las mujeres tenemos mucho que ofrecer a este sector: nuestro punto de vista, nuestra inteligencia, nuestro enfoque…», afirma Cocke. «Si rechazamos estas oportunidades o nos dejamos boicotear por nuestra falta de confianza o de autoestima, no tendremos opinión que valga ni capacidad de influir en un determinado producto».

Comprender la desconexión

Según la American Association of University Women, Estados Unidos necesitará 1,7 millones más de ingenieros y profesionales informáticos en 2027. Si la ingeniería parece una carrera tan atractiva, ¿qué explica la diferencia tan grande entre el número de ingenieros y de ingenieras? Cocke está convencida de que las actitudes observadas por las niñas en su infancia son determinantes.

«Creo que tiene que ver en gran medida con el «factor de intimidación»», afirma. «Muchas niñas empiezan a perder su autoestima al final de su educación primaria, cuando comienzan a tener relaciones personales y a encontrar su lugar en el mundo y descubren que ser lista «no mola»».

Cocke cree que este tipo de estigma incluye mucho en la forma en que las niñas desarrollan sus intereses a partir de entonces y en cómo interactúan con los chicos con intereses similares.

«Les hace sentir esta ventaja competitiva», afirma Cocke. Para ella, es entonces cuando muchas chicas empiezan a preguntarse cómo pueden ser «tan buenas» como los chicos. «En realidad, no hace falta ser «tan buena» como los chicos… Solo hay que ser tan buena como tú eres», aclara.

Empoderar a las mujeres ingenieras y cerrar la brecha

Cocke aboga por el empoderamiento y la resilencia de las mujeres que trabajan actualmente en el sector de la ingeniería o que esperan hacerlo algún día. Y tiene un consejo para las mujeres que se plantean esta carrera: «Prepárate para afrontar estos retos, porque habrá hombres que no te tomarán en serio», advierte. «Habrá quienes piensen que no vales para esta carrera, pero eso no es cierto. Tienes el mismo derecho de estar aquí que cualquier otra persona del sector».

Cocke cree que estas actitudes negativas se pueden vencer con una buena formación y con la producción sistemática de trabajos de gran calidad. «Ten confianza», anima Cocke. «Si eso significa que necesitas más hechos y conocimientos para probar tu valía, trabajarás el doble de duro… y tus colegas y supervisores lo verán».

Para Cocke, al final, el éxito de las mujeres en el campo de la ingeniería es una cuestión de perseverancia. «Creo que solo necesitamos una oportunidad, estar presentes y participar», afirma. «¡No permitas que nadie cerque tus aspiraciones de futuro!».

 

item se enorgullece de apoyar la inclusión y empoderar a las mujeres en el campo de la ingeniería. Para más noticias sobre las increíbles historias y contribuciones de mujeres ingenieras, visite https://www.advancingwomenengineers.com/

 

 

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